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psicologavecindariomariajesus CONSECUENCIAS NEGATIVAS DE LAS BENZODIACEPINAS EN LOS TRASTORNOS MENTALES Y ADICTIVOS

 



Las benzodiacepinas (BDZ) pueden ser prescritas en cualquier trastorno psiquiátrico que curse con ansiedad y/o insomnio. Sin embargo, su efectividad a largo plazo no ha sido probada para el tratamiento del insomnio y es cuestionable para el tratamiento de la ansiedad (Dell Osso y cols., 2015)

La prescripción de BZD a pacientes con un trastorno mental grave es controvertida, dado que la comorbilidad con los trastornos por consumode sustancias es elevada en estos pacientes y las BZD pueden empeorar el abuso de sustancias o incluso convertirse ellas mismas en sustancias de abuso.

En un estudio de seguimiento a 6 años, de pacientes con trastornos mentales graves, el 43% que tomaban BZD presentaban una mayor puntuación en síntomas generales, depresión y ansiedad y una baja puntuación en calidad de vida. La proporción de los que desarrollaron abuso de BZD fue mayor entre los que recibieron una prescripción de BZD, en comparación con los que no la recibieron (15% vs 6%). Por este motivo se ha propuesto utilizar otros fármacos alternativos para el tratamiento de la ansiedad en los pacientes mentales graves (Dell Osso y cols., 2015).

En otro estudio de seguimiento a 5 años, de pacientes con trastorno mental grave, la comorbilidad con otros trastornos por abuso de sustancias aumentó la probabilidad de que tomaran BZD (63% vs 54% para esquizofrenia; 75% vs. 58% para trastorno bipolar; 66% vs. 49% para depresión mayor; y 48% vs. 40% para otros trastornos psiquiátricos). Además, tenían más probabilidades de tomar BZD de vida media corta y de elevada potencia (Clark, Xie y Brunette, 2004).

Y otro estudio, efectuado en Francia, concluye que l a probabilidad de interacciones con otros fármacos es muy elevada, debido a diversas comorbilidades que presentan los pacientes (Bérnard-Laribiére y cols., 2016).

Los inhibidores de recaptación de serotonina (ISRS) o también de serotonina y noradrenalina (ISRSN) -y no las BZD- son los fármacos más indicados para el tratamiento de los trastornos de ansiedad tales como ansiedad generalizada, crisis de angustia, fobia social y trastorno obsesivo compulsivo. En todo caso las BZD se pueden utilizar sólo los primeros días de tratamiento con ISRS o ISRSN, pero retirándolas pocos días después y evitando prolongar su tratamiento (Dell Osso y cols., 2015)

Con frecuencia, las medicaciones prescritas a pacientes mayores para los trastornos de ansiedad son bastante inapropiadas. En un estudio efectuado en Alemania, con pacientes que padecían un TAG, un 23% fueron tratados con BZD de duración prolongada, otro 10% con BZD de corta duración y otro 12% con antidepresivos tricíclicos, considerados todos ellos como fármacos inapropiados para personas ancianas (Berger y cols., 2009)

En el trastorno de pánico, el tratamiento prolongado con BZD puede llevar a la adicción y a un síndrome de abstinencia. Además, el trastorno de pánico se asocia con frecuencia a un trastorno depresivo comórbido que no responde al tratamiento con BZD, sino que requiere antidepresivos del tipo ISRS, los cuales tiene un menor riesgo de sobredosis y de adicción, aunque una retirada brusca puede provocar un síndrome de discontinuación que puede cursar con mareo, náuseas, letargia y cefalea (Dell Osso y cols., 2015)

En un estudio efectuado en 1894 personas jóvenes que presentaban un trastorno de ansiedad -en Filadelfia-, los que presentaban además un trastorno comórbido de personalidad son los que más prescripciones recibieron y también más abusaron de las BZD, lo cual pone en duda la utilidad de las BZD en personas que presentan un trastorno de personalidad (Kasteenpohja y cols., 2016)

Con frecuencia se prescriben ansiolíticos para el tratamiento de la abstinencia del alcohol, pero la auto-medicación de la ansiedad, tanto con alcohol como con BZD, contribuyen al desarrollo de la adicción.

El consumo de BZD puede interferir en la atención, memoria, aprendizaje; por tanto, puede disminuir el rendimiento terapéutico de la psicoterapia. Se ha comprobado que:

·         Los pacientes que padecen un TEPT y han tomado BZD presentan un menor efecto de mantenimiento de beneficios de la psicoterapia, una vez finalizado el tratamiento (Rosen y cols., 2013).

·         Añadir una BZD no produce mayores tasas de remisión o “curación”, aunque el paciente puede tener la sensación subjetiva de que sus síntomas mejoran (Dell Osso y cols., 2015).

·         Su efecto sedativo puede interferir en los procesos de extinción, posiblemente debido a una reducción del “arousal”, la noradrenalina y los glucocorticoides, los cuales participan en los procesos de extinción del condicionamiento (Singewald y cols., 2015)

Bibliografía

Guardia, J., & Flórez, G. (s.f.). Guías clínicas basadas en la evidencia científica.

 

Centro de Psicología María Jesús Suárez Duque

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