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Psicologa Vecindario TRASTORNOS DISOCIATIVOS: DISOCIACIONES PATOLÓGICAS Y DISOCIACIONES ADAPTATIVAS



 DISOCIACIONES PATOLÓGICAS

Se han identificado diferentes formas en las que la disociación de procesos psicológicos modifica el modo en que una persona experimenta su vida, entre las que cabe destacar la siguientes:

1)    Amnesia disociativa

     La amnesia disociativa se define como la incapacidad de la persona para recordar información personal relevante, generalmente vinculada a las experiencias autobiográficas (quién es, qué ha hecho, adónde ha ido, con quién ha hablado, qué dijo, pensó y sintió...), que en ningún caso puede ser explicativo en base a los procesos ordinarios de olvido.

La amnesia puede ser:

a)    Global, cuando se olvida gran parte de información personal

b)    Localizada, cuando se limita a un período concreto de tiempo

c)    Selectiva, cuando sólo se recuerdan ciertos detalles de una situación y no se recuerdan otros.

Este tipo de alteración suele aparecer asociado con otros trastornos psicológicos (p.ej., la ansiedad) u otros trastornos disociativos, y se considera que ocurre como respuesta a acontecimientos altamente estresantes y/o traumáticos (como abusos físicos, experiencias sexuales y situaciones emocionalmente intensas en las cuales se producen amenazas, lesiones o muerte).

2)    Trastorno de identidad disociativo

El Trastorno de identidad disociativo, antes llamado Trastorno de personalidad múltiple, es una manifestación extraordinariamente severa y crónica de la disociación. Las personas que sufren este tipo de trastorno experimentan la presencia de dos o más identidades, con modos de pensar, actuar y sentir diferenciadas, que controlan su comportamiento.

Dado que este tipo de trastorno implica amnesia, las diversas identidades dan lugar a un complejo y caótico mundo interior, en cuanto ninguna de ellas sabe lo que hacen las otras y cada una recuerda aspectos diferentes de la información autobiográfica.

Se trata de un trastorno bastante frecuente en personas hospitalizadas por otros problemas psiquiátricos y suele tener su origen en experiencias traumáticas que normalmente ocurren en la infancia (p. ej., la incidencia de abuso sexual en personas que sufren este tipo de trastorno es el 85-90% aproximadamente).

3)    La despersonalización

La despersonalización se caracteriza por una sensación persistente o recurrente de estar separado de los propios procesos mentales o del propio cuerpo, de modo que la persona se siente como si fuera un observador de su propia vida.

La despersonalización debe ocurrir independientemente del trastorno de identidad disociativo, trastornos por abuso de sustancias y esquizofrenia (Steinberg, Bancroft y Buchanan, 1993).

Algunas personas que experimentan este trastorno informan de una profunda alineación de su cuerpo, una sensación de no reconocerse a sí mismo en el espejo, no reconocer su rostro, o simplemente no sentirse “conectado” a su cuerpo de un modo que resulta difícil de expresar (Guralnik, Schmeidler y Simeon, 2000).

Es frecuente que las personas que sufren este tipo de trastorno muestren dificultad para describir sus síntomas que suelen ser temporales, aunque a veces puede durar o reaparecer durante muchos años.

4)    Fuga disociativa

La fuga disociativa se puede considerar como una variante de la amnesia generalizada y consiste en que la personas abandona su lugar de trabajo, su ciudad o su casa y se marcha a otro lugar, sin ser capaz de recordar una parte o la totalidad de su vida pasada y sin saber quién es (confusión de identidad).

La duración de la fuga es variable, oscilando desde horas a semanas o meses y, a veces, incluso más tiempo.

DISOCIACIONES ADAPTATIVAS

 Una característica común a los TDP es que las personas que sufren este tipo de trastorno experimentan alteraciones más o menos graves del estado de conciencia, la memoria y los procesos perceptivos. Sin embargo, no todas las disociaciones de personalidad tienen un carácter negativo y desadaptativo.

Existen cambios en el estado de conciencia que no están inducidos orgánicamente, ni ocurren como parte de un trastorno psiquiátrico, ni implican la alteración o separación temporal de lo que experimenta normalmente como procesos mentales integrados. En ocasiones se producen disociaciones de personalidad en las que la persona es consciente de la disparidad de su forma de actuar.  A veces ocurre que la persona muestra pública y socialmente una conducta, por ejemplo, trabaja en una organización de derechos humanos, y a nivel privado se comporta de manera totalmente antagónica, en la medida que es una persona que tiende a maltratar a la familia.

Otra forma de disociación no patológica es la que se produce en aquellas situaciones en las que el individuo se recluye en un mundo imaginario, totalmente ajeno y opuesto al mundo real en el que se desenvuelve diariamente, buscando vivir a través de la imaginación todo aquello que no es capaz de realizar en la vida cotidiana.

Finalmente, hay ocasiones (p.ej., “tomar” las vacaciones) en las que se produce una disociación que tiene un carácter saludable en cuanto que permite a la persona cambiar algunas pautas de referencia de su yo durante un tiempo.

Referencia bibliográfica

Bermúdez, J., Pérez, A. M., Ruiz, J. A., Sanjuán, P., & Rueda, B. (2011). Psicología de la personalidad. Madrid: UNED.

 

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