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Psicóloga Vecindario TERAPIA DE PAREJA Impacto a largo plazo del conflicto matrimonial

 

IMPACTO A LARGO PLAZO DEL CONFLICTO MATRIMONIAL



Se ha documentado que los individuos casados tienen mejor salud física y mental que los no casados: tienen una mortalidad menor, realizan menos conductas de riesgo y controlan mejor su salud, cumplen mejor las prescripciones médicas, tienen mayor frecuencia en su conducta sexual que es más satisfactoria. Los datos correlacionales tienen difícil interpretación, en este caso es posible que las diferencias sean debidas a estar felizmente casados; pero también es posible que se deban a que los más saludables tiendan a casarse más frecuentemente. Controlando la variable del grado de salud cuando se llega a ser adulto existe un menor riesgo de muerte en los casados, lo que parece indicar que en efecto la mortalidad más baja es debido al matrimonio (Mathew, et al, 2001). Estas ventajas son ciertas, pero solamente cuando no existen conflictos (Finchman y Beach, 1999a). Un conflicto continuado lleva a una mayor activación y un mayor estrés en sus componentes y esta puede ser la explicación del tremendo impacto que tiene en la salud tanto física y mental en los dos miembros de la pareja y en sus hijos.

¿Cómo afectan los conflictos matrimoniales a la salud?

Se da una relación dialéctica entre salud mental y problemas de pareja. Por una parte, la incapacidad del individuo para afrontar la relación de pareja se relaciona con falta de habilidades o problemas emocionales y por otra los problemas en la pareja influyen en su salud física y mental. 

Se puede encontrar listas impresionantes de problemas de salud mental recogidas por Gottman, (1998); Christensen y Heavey, (1999); Finchman y Beach, (1999a). Está probado que los conflictos desencadenan de forma más probable problemas como la depresión, el trastorno bipolar, el alcoholismo, trastornos de la alimentación. También se incrementan otros problemas como la violencia, los conflictos con los hijos y los conflictos entre los hermanos. Incluso se incrementan las tasas de accidentes automovilísticos, incluidos los mortales. La depresión es el problema que más relacionado está con las separaciones y conflictos. Cuando un paciente casado está deprimido es importante analizar si existe un problema de pareja asociado, es posible que la depresión la haya deteriorado, pero también es probable que entre los desencadenantes de su depresión estén los problemas con su pareja. En todo caso su estado mejorará si mejora su relación. 

Los conflictos matrimoniales se relacionan también con una salud física más pobre y con algunas enfermedades específicas como las cardíacas, el cáncer, el dolor crónico, las afecciones del sistema inmune y la mortalidad por cualquier tipo de enfermedad. Hay evidencias de que aquellos que han vivido el divorcio de sus padres y el suyo propio tienen una esperanza de vida ocho años menor que el resto.

¿Cómo influye en los hijos el conflicto matrimonial?

Otro efecto nocivo de los conflictos de pareja es el impacto negativo que tiene en la conducta de los hijos. Si bien en la psicología clínica son muy habituales las observaciones que muestran la relación entre el conflicto entre los padres y los problemas de conducta de los hijos; no es fácil demostrar empíricamente que esos problemas se deban exclusivamente a los conflictos entre los progenitores. 

En efecto, los conflictos en la pareja no se dan aislados; sino que se asocian a otros problemas como es la depresión y la relación existente con los hijos que están muy relacionadas con las dificultades de la pareja. Se ha comprobado que la depresión de los padres, por sí misma, sin distorsiones adicionales en la pareja, tiene una influencia en la conducta de los hijos similar a la de los conflictos entre la pareja y, cuando se suma a los conflictos entre los padres, se potencian de forma notable los problemas de conducta en la descendencia (Finchan y Osborne, 1993)  

Otra variable, no necesariamente relacionada con los conflictos entre los padres, es la relación entre padres e hijos. Cuando las relaciones paterno-filiales son conflictivas la conducta de los hijos se ve afectada y se deteriora. Si, además, existen conflictos entre los padres, sobre todo si se llega a determinados niveles de violencia, la relación de los progenitores con los niños suele deteriorarse más todavía y también se tiñe, en general, de violencia. En esos casos, los desajustes en la conducta de los hijos se potencian de forma considerable (Finchamm y Osborne, 1993).

Como en tantos problemas de tipo psicológico, no se puede hablar de relación causa efecto, los conflictos entre los padres no necesariamente afectan negativamente a los niños. A veces, sobre todo si se resuelven de manera adecuada, y el niño es capaz de entender lo que ha pasado y como se ha resuelto, pueden ser para él un motivo de aprendizaje para resolver problemas similares. También desde el punto de vista de la influencia psicológica en el niño, es más importante la percepción que él tiene del conflicto y sus reacciones que lo que objetivamente ocurre.

Los problemas con los hijos se relacionan no tanto con un problema general de satisfacción en el matrimonio sino con los conflictos entre los padres y en particular con determinados aspectos particulares de estos (Finchamm y Osborne 1993):

a)    Frecuencia: Cuanto más frecuentes los conflictos hay indicios de que más tendencia tendrá el niño a la violencia y más afectado se ve.

b)    Intensidad: La agresión física está más relacionada con los problemas que las agresiones verbales o las de menor intensidad. Cuanto mayor es la intensidad de los conflictos verbales más indefensión produce en el niño.

c)    Modo de expresión. Correlaciona con el punto anterior. Se distinguen distintas formas: física, no verbal y verbal. La no verbal es peor que la verbal porque es más difícil de resolver. 

d)    Contenido: Si los conflictos se refieren a los niños tienen mucho mayor impacto en ellos. Intentan resolver algo que está fuera totalmente de su capacidad. Por eso cuando el motivo explícito del conflicto son los hijos aparecen en estos mayores sentimientos de vergüenza, de culpabilidad, de miedo a ser involucrado en el conflicto o a ser requerido para su intervención directa o indirecta.

Una pregunta que lógicamente surge es si puede ser beneficioso para los hijos el divorcio, cuando en un matrimonio se están dando disputas y conflictos constantes y sin solución. Los estudios que se han hecho muestran evidencias de que los hijos que presencian de forma constante los conflictos de sus padres tienen más problemas que aquellos en los que el divorcio pone punto final a esos enfrentamientos. (Weiss, 1989). Se supone que el divorcio pone fin a los problemas y discusiones manifiestas de los padres, lo que no siempre sucede. Los estudios de Ensign (1998) abundan en la idea de que las capacidades para nuestras relaciones las aprendemos de las que observamos en nuestros padres. Así, existe una relación inversamente proporcional entre los conflictos de los padres y la intimidad que alcanzan los hijos en la adolescencia. Estos estudios muestran que el divorcio también correlaciona de forma negativa con la intimidad a la que llegan los descendientes, pero de forma menos significativa.

Bibliografía

Impacto a largo plazo del conflicto matrimonial. Recuperado el 30 de mayo de 2018 de http://www.psicoterapeutas.com/pacientes/pareja.htm#_Toc12016527

Psicóloga en Vecindario

MARÍA JESÚS SUÁREZ DUQUE

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