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Psicóloga Vecindario HIPNOSIS Mitos y creencias falsas

Psicóloga María Jesús Suárez Duque

Psicóloga infantil, adolescentes, adultos y mayores

Atención psicológica individual. Terapia de pareja. Terapia de familia

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MITOS Y FALSAS CREENCIAS SOBRE LA HIPNOSIS

1)    Bajo trance hipnótico los procesos mnésicos se incrementan de tal modo que pueden recordarse hasta los detalles más mínimos de hechos remotos.

   Pese a que bajo trance se puede guiar el recuerdo de un suceso y amplificar ciertos fenómenos mnésicos ocurre que la información que se recuerda ya ha sido previamente filtrada por las estrategias de codificación que emplea el individuo al almacenarlas y en consecuencia, aunque el proceso de recuperación es muy bueno, la información de partida puede ser errónea. En este sentido, los sujetos pueden generar falsos recuerdos y la fusión de elementos entre distintos recuerdos.

2)    Bajo trance es imposible hablar, de lo contrario se saldría del trance inmediatamente.

   Bajo trance una persona puede realizar casi todo tipo de conductas, incluso las más complejas. No se trata de un tipo de sueño. No se necesita permanecer con los ojos cerrados. De hecho, en ciertas fases es ideal que el sujeto mantenga un diálogo intenso con el hipnotizador para que pueda describirle una escena o indicarle el grado de malestar.

3)    Durante el trance se pierde la consciencia.

   Se ha cuestionado si el trance hipnótico es o no un estado de consciencia distinto, pero lo cierto es que se han observado patrones electroencefalográficos diferentes tanto de la vigilia como del sueño. En cualquier caso, el sujeto bajo este estado no pierde la consciencia y en muchas ocasiones sucede más bien lo contrario, el sujeto es capaz de mejorar su concentración y centrarla en aspectos muy concretos de sus sensaciones corporales o de sus pensamientos.

4)    El hipnotizador ha de tener un “don” para conseguir que sus pacientes entren en hipnosis.

   Cualquier persona puede hipnotizar. Como indica Yapko (1995), se trata de una relación de respuesta mutua en la que juega un papel importante las características de ambos. No obstante, no existe ninguno de los elementos empleados en las técnicas hipnóticas que no puedan ser entrenados y desarrollados por cualquier persona.

5)    La hipnosis es un tipo de terapia.

   La hipnosis no es más que una técnica terapéutica específica (no es un enfoque psicoterapéutico como el psicoanálisis o la terapia humanista) que puede ser provechosamente empleada por los profesionales de la salud mental dentro del contexto de la práctica profesional de cada uno.

   La hipnosis es una herramienta terapéutica que puede aplicarse de forma muy distinta y bajo concepciones teóricas radicalmente diferentes. Existen modelos hipnoterapéuticos desde el psicoanálisis, la terapia cognitiva conductual u otros más abiertos como el de la hipnosis naturalista de Erickson.

6)    La hipnosis no es más que una forma peculiar de sueño.

   No es cierto, el hecho de cerrar los ojos es porque facilita la concentración, pero también se puede hipnotizar con los ojos abiertos como ocurre en la denominada “hipnosis activa” realizada entre otros por Hilgard (1965) El uso de frases como “duerma profundamente” no resultan representativas de las experiencias del paciente y no se deberían de emplear. 

7)    La hipnosis crea dependencia con el hipnólogo.

   La hipnosis no crea mayor dependencia que cualquier otra técnica terapéutica, muy al contrario, usada de forma correcta, ha de favorecer la independencia en la resolución de sus problemas de forma autónoma.

8)    La hipnosis sólo se consigue bajo condiciones de silencio, reloj y con un mismo ritual monótono de inducción. 

   Aunque generalmente se suele inducir el trance hipnótico a partir de una relajación, la relajación física no es un prerrequisito indispensable para llevar a cabo la inducción del trance. Hay múltiples métodos de inducción y no todos se basan en la relajación. Además, muchas personas que recurren a la hipnosis vienen con la sensación de que son incapaces de relajarse por lo que, si como método de inducción se les propone uno basado en la relajación probablemente fracasen. Hay que trabajar con las modalidades sensoriales preferentes de los pacientes.

   Los rituales monótonos duermen y aburren al paciente. Sin embargo, una adecuada combinación de fraseos sugestivos, variaciones en el ritmo, la entonación, la cadencia y el tono emocional permiten inducir el trance hipnótico de forma más adecuada y ágil.

9)    Se puede hipnotizar a alguien para que diga o haga algo en contra de su voluntad.

   Todas las personas son capaces de ser influenciadas y llevar a cabo acciones en contra de su voluntad, pero este tipo de manipulación no tiene nada que ver con la hipnosis ya que durante la hipnosis no se pierde el control de sus actos; no queda anulada su capacidad de obrar y discernir; no hará nada que atente contra su código ético o que atente contra su integridad personal.

10) Ser hipnotizado puede ser peligroso para la salud.

   Las personas pueden salir del trance por ellas mismas ya que la consciencia no se pierde. 

   La hipnosis no es perjudicial, las personas tratadas pueden llegar a obtener resultados muy beneficiosos, tanto en el ámbito físico como psicológico. No obstante, la mala práctica puede causar efectos nocivos.

11) Sólo se puede hipnotizar a ciertos tipos de personas.

   Existe una correlación ligeramente positiva entre la inteligencia y la hipnotizabilidad porque se requiere un cierto grado de concentración que es difícil mantener por las personas con dificultades intelectuales. No obstante, se podría decir que todos somos hipnotizables, aunque algunos con más dificultad que otros.

   Lo importante para conseguir hipnotizar a una persona es conocer su marco de referencia, las técnicas de inducción que más se adaptan a ella, la submodalidad sensorial que emplea fundamentalmente…y adaptarse a ellas. 

12) Tras las sesiones de hipnosis los sujetos mantienen una amnesia completa de lo sucedido en ella. 

   Esta idea es radicalmente falsa. La mayoría de la gente recuerda todo o casi todo lo que se le dijo e hizo cuando estaba en trance, si bien, algunas personas presentan una amnesia espontánea una vez hipnotizadas. No obstante, lo normal es que para que se dé amnesia después de ser hipnotizado, ésta ha de ser “provocada” por el hipnotizador.

Bibliografía

Rojí, B., & Saúl, G. (2013). Introducción a los tratamientos psicodinámicos, experienciales, constructivistas, sistémicos e integradores. UNED.

 

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María Jesús Suárez Duque


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